
La semana pasada dos mil indígenas jujeños, representantes de más de 200 comunidades, interrumpieron durante tres días los pasos a Bolivia y a Chile. Tuve la suerte de estar ahí y escribir esta nota. Se trató del Segundo Malón de la Paz, para recordar el primero que en 1946 un pequeño grupo hizo hasta Buenos Aires para entrevistarse con Perón. El pedido, hoy y hace 60 años, fue el mismo: ser reconocidos como propietarios de las tierras que habitan. El corte de rutas provocó inconvenientes en toda la Puna y en la Quebrada de Humahuaca, donde miles de turistas, muchos extranjeros, quedaron atrapados en la zona, y también puso contra las cuerdas a un gobernador pingüino como Eduardo Fellner, que está peleando por reformar la constitución para conseguir su tercer mandato. Mientras esto sucedía, los medios nacionales ni mencionaron la noticia y dedicaban largos informes a mostrar la nieve que caía sobre Bariloche y que taponaba el cruce del Cristo Redentor. ¿No eran importantes esas dos mil personas y los otros miles que representaban? ¿No hay corresponsales de los medios nacionales en provincias como Jujuy? Los principales medios jujeños, en tanto, también ignoraban el tema y aalgunos sólo lo trataron, después del tercer día de problemas, con expresiones racistas dignas del siglo 18. Ya sabemos que no vivimos en un país federal, que el federalismo ha sido una excelente excusa en las últimas décadas para permitir caudillismos y patronazgos varios mientras no molesten al gobierno central, pero… ¿no es demasiado burdo invisibilizar un reclamo que involucra a media provincia? ¿La estructura de los medios refleja la organización política? Mientras, seguimos mirándonos el ombligo. Es tan lindo el ombligo…





















































































0 comentarios:
Publicar un comentario