Como la señora rubia todavía no pasó por este blog, acá va el inicio de la nota:
En estos últimos dos años, cada vez más escribanos públicos aparecen involucrados, procesados y condenados en la megacausa del Registro de la Propiedad, en la cual la justicia provincial investiga la adulteración y falsificación de numerosos títulos y escrituras públicas. En este penoso marco profesional, acaba de asumir como presidente del Colegio de Escribanos de la Provincia un notario con cuestionables antecedentes. Se trata de Daniel Ruiz, un ex funcionario de Angeloz, quien actualmente tiene una causa pendiente con la justicia por evasión impositiva; y quien hace unos años pretendió cobrarle al Banco Central de la República Argentina –BCRA- nada menos que 80 millones de dólares de honorarios, por un trabajo de asesoría en la liquidación de Centro Financiero SA, una financiera que estuvo dirigida, entre otros, por era el capitán y torturador de La Perla Héctor Vergez.
Su arribo a la presidencia del Colegio de Escribanos fue, incluso, cuestionada por la lista opositora a Ruiz. Alegaron que mal podía representar al notariado cordobés un escribano con estos antecedentes. Sobre todo si se tienen en cuenta que la tarea básica de un notario es dar fe pública y ser agente de retención de impuestos. El escribano Ruiz, ante Veintitrés, se defendió señalando que “una cosa era su desempeño como abogado, y otra, muy diferente, era su desempaño como escribano”. -Ver entrevista a Ruiz-
Los hechos fueron así: en el 2003, La Corte Suprema de Justicia, anuló una regulación de honorarios a favor de los abogados Daniel Ruiz y Jorge Mierez, por 52 millones de dólares, que actualizado trepaba a 85 millones. Según consta en el expediente, esta fabulosa renumeración se debía al desempeño de Ruiz como asesor del síndico que verificó los créditos de Centro Financiero SA, una de las compañías líderes en épocas de la “Bicicleta Financiera” de los `70, vinculada con la deuda externa Argentina.
Concretamente, sus trabajos de asesoramientos, efectuados en 1984, duraron cinco meses. Durantes ese período, Ruiz junto a Mierez, presentaron ocho escritos, siete de los cuales no tenían más de una hoja de extensión. Por su labor, el BCRA recuperó solo 300 mil pesos. Es decir que, por un trabajo de escaso tiempo, esfuerzo y resultados, el actual presidente del Colegio de Escribanos pretendió cobrarle al Estado ¡560 mil dólares por día! Honorarios de los que no goza hoy un ejecutivo de Wall Street.




























































































