31 de agosto de 2009

Batalla por la Tierra Media


El abogado cordobés Miguel Rodríguez Villafañe debe ser el argentino que mejor maneja el tema de los medios comunitarios, esto es, cooperativas, mutuales, clubes y otras organizaciones de la sociedad civil que pelean para tallar en el campo de los medios electrónicos. Acaba de sacar este libro, en el que seguramente cuenta (todavía no lo leí) la pelea que da desde hace más de 10 años, con éxito en los tribunales y no tanto en la práctica, para que esas entidades puedan acceder a licencias de radiodifusión. Es un tema del que se habla casi nada, que no está presente ni en los chismes sobre la nueva ley que por estos días inundan los medios. Pero que será fundamental si el Congreso termina aprobando el proyecto de Radiodifusión que acaba de enviar el Gobierno de Cristina. La nueva ley prevé dividir la torta de los medios electrónicos en tres porciones iguales: privados, Estado y entidades comunitarias. Hoy es casi todo privado, con una porción muy secundaria del Estado en sus diversas formas (universidades, estados nacional, provinciales, etc.). Cómo se terminará edificando esta tercera pata y evitando -por ejemplo- que los caudillos de cada lugar no testaferreen para quedarse con las licencias, va a ser algo digno de ver. No es que sea imposible (de hecho hay proyectos que ya funcionan y bastante bien, como la radio barrial y villera de Córdoba). Creo que nadie duda de que es necesaria una nueva ley de Radiodifusión, que rescate la comunicación como un derecho, que enfatice el papel del Estado -no del gobierno de turno- en la administración de las licencias y que actualice un marco legal que fue concebido para una época en la que no existían las FM, Internet, la televisión por cable ni los celulares, y que afirmaba buscar el desarrollo cultural al mismo tiempo que se censuraba, se prohibía y se mataba. El problema es el modo en que ahora se instaló el tema, como una pelea política de fondo y final, en la que está en juego mucho más que la propiedad de radios y canales de televisión. Como dice Carlos Pagni en este comentario, la radiodifusión no es la única área del país que debe pelear contra los monopolios reales y presuntos. Se puede agregar que tampoco es esta la única norma fundamental postergada; basta recordar sólo lo que sucede con la Ley de Coparticipación. La batalla a campo abierto recién empieza. ¿Las empresas privadas deberán devolver 276 licencias, como dice esta nota? La nueva ley, tal como está, prohibe que un grupo empresario brinde TV por cable y TV abierta en la misma zona. En Córdoba, el grupo Clarín debería desprenderse de Canal 12 (y, por otra cláusula de la ley, también de Radio Mitre y sus FM) si mantiene la empresa de cable, y Cadena 3 debería desarmar su red de repetidoras. Pero con las promesas de la nueva tecnología de TV digital, no está claro cuál de los dos tipos de TV será más rentable a futuro. Para los periodistas, locutores, técnicos, tampoco queda claro si, laboralmente, estarán mejor con el nuevo marco legal propuesto. ¿Algún colega tiene esto más claro?

30 de agosto de 2009

A De Vido se le perdió una repetidora

Esto respondió el ministro Julio de Vido en una entrevista cuando le hicieron ver que entre las promesas del gobierno nacional y la realidad hay una distancia larga. ¿Alguien vio la repetidora de Canal 7 en Córdoba que, según De Vido, se deterioró por falta de demanda? ¿Nadie de Córdoba le avisó que jamás se concretó el proyecto de la repetidora que iba a estar lista hace varios años atrás? ¿La repetidora estará en la casa de Ricardo Jaime, en su country de Mendiolaza? ¿Así contarán los canales en la nueva ley de Radiodifusión?

–En este tema como en la televisación del fútbol ustedes sostienen que todo el país va a ver, en principio gracias a Canal 7, televisión gratis. Pero en Córdoba, por ejemplo, el 7 no se ve sin cable. ?

–En realidad, Canal 7 llega a todo el país por aire, el tema es que los televidentes fueron dejando de usar sus antenas y así las repetidoras, que no tienen demanda, fueron deteriorándose. Eso ocurre en Córdoba. Pero con el nuevo sistema, con poner una pequeña antena sobre el televisor, se verá Canal 7 en todo el país gratis. Estas repetidoras se van a potenciar.

21 de agosto de 2009

No apunten contra la prensa

Un afiche con el dibujo de un enorme pene, dedicado al diario La Mañana de Córdoba, apareció hoy en las paredes de la ciudad. El regalo lo envió el sindicato de empleados de la Municipalidad de Córdoba, que lleva adelante un largo conflicto con el intendente Giacomino, a quien el diario le ha puesto todas las fichas en este enfrentamiento. Llama la atención la censura de la imagen que decidió hacer el diario, que siempre critica por pacatos y solemnes a otros medios de la ciudad. Igual, hay que reconocerles que se lo tomaron con humor. Lean esta parte de la respuesta que le dedicaron al sindicato:

Debemos decir que, como periodistas que somos, hemos realizado una investigación acerca del origen de la imagen. Y fuentes del propio Suoem nos han confirmado que la foto del afiche (retocada mediante photoshop) pertenecería al novio de uno de los integrantes masculinos de la Comisión Directiva del sindicato.

¿Alguien quiere agregar algo más?

19 de agosto de 2009

¿Fútbol para todos? Peor el remedio

La reciente toma de la Bastilla futbolística encabezada por el heroico gobierno nacional asegura que ahora, como el maná bíblico,el pan futbolístico descenderá por aire –por los canales de aire. Esto evidenciará el problema de las coberturas que tienen los canales por aire. En Córdoba, si la transmisión queda solamente en las manos del universitario Canal 10, los partidos no se podrán ver por aire en una gran parte del territorio provincial. Lo mismo ocurriría si los elegidos fueran alguno de los otros dos canales de aire. Otro aspecto muy importante, dejado de lado por los preclaros federalistas en boga, es que en varios lugares del interior el principal interés futbolístico no está en la Primera A sino en los partidos del Nacional B, que continuará en manos de TyC, por cable. Eso ocurre en Córdoba, donde los principales equipos, con mayor cantidad de seguidores, están en las categorías del ascenso. O sea, en Córdoba, quizá algunos futboleros habrán estado mejor cuando estábamos peor.

La lengua fuera de lugar

Luego de que publicara este post sobre la siempre aburrida Feria del Libro cordobesa, con un link a este comentario de Jorge Cónsole sobre el afiche del encuentro, llegó la respuesta del ilustrador, Cacho Di Lorenzi. Yo di mi opinión sobre el tema en los comentarios en ese blog. Nótese la diferencia entre el slogan original de la feria, sobre el que el artista hizo el afiche, y el aburrido –insistimos– y desangelado slogan que fue elegido al final.

17 de agosto de 2009

Sudestada


La última El Sur pone en tapa el caso del niño Ale Flores y hace un repaso por los antecedentes del actual jefe de la Policía cordobesa. Al pie de tapa, el intendente cordobés Giacomino recién regresado de Bagdad.

Para digerir el aumento

Los estómagos de los periodistas retirados, según la última Seguimos.

11 de agosto de 2009

Periodistas atrapados en la Matrix

Por Gerardo Yomal / Zoom

La libertad de empresa viene ganando terreno desenfrenadamente frente a la libertad de expresión. Los grandes medios juegan cada vez más el rol de propagandistas y constructores de opinión orgánicos de intereses todavía más importantes. El periodismo independiente es una pantalla.

En mi historia profesional como periodista gocé de altos márgenes de libertad. Trabajé en El Porteño, Página 12, el diario Río Negro, hice y sigo haciendo el programa radial Detrás de las Paredes y hoy El tren desde hace 6 años. Rara vez sufrí alguna restricción; en general mi ideología, a grandes rasgos, coincidía con el medio en el que trabajaba.

Hubo sí algunas excepciones: recuerdo que un reportaje a Eduardo Menem nunca salió publicado. El hermano del ex presidente se comunicó con la gerencia comercial del diario y pidió que la nota no fuera publicada porque sentía que salió “mal parado”. En alguna otra oportunidad me habían pedido que hiciera un reportaje a determinado fulano. Cuando pregunté por qué, mi jefe levantó el pulgar dando entender que era una “orden de arriba”. Hice dicha nota, no sentí que vulneraba para nada mi conciencia pero igualmente opté por no firmarla. En varias oportunidades recibí “sugerencias” en relación a algún tema o persona que no había que rozar porque afectaba intereses de la empresa. De última, primaba la libertad de empresa frente a la de prensa.

La cuestión es que de hace unos años a esta parte, la preeminencia de “la libertad de empresa” frente a “la libertad de prensa” viene ganando el partido diez a cero.

Los intereses de las corporaciones multimediáticas están tan diseminados, (telecomunicaciones, medicina prepaga, aeropuertos, exposiciones agrarias, etc.), que la lista sería interminable. El editor debe más o menos contar con una especie de manual que le dice de todas las cosas sobre las cuales no se puede hablar porque la empresa tiene un interés concreto de por medio que no se puede afectar.

¿Pasquines o diarios?

Carlos Eichelbaum, un histórico periodista de Clarín, afirmó en el libro Noticias del Poder de Jorge Halperin que “…cuando uno de nuestros grandes diarios arma una ofensiva para echar a Hugo Moyano o imponer como candidato presidencial a Roberto Lavagna, ¿tiene acaso más en cuenta el respeto por la información que un pasquín del Partido Obrero? Me parece que el rol que juegan ahora los grandes medios es cada vez más el de propagandistas, constructores de opinión orgánicos de intereses todavía más importantes, actores nada neutros en cuanto al control del poder, menos aun que los propios partidos políticos…”

En este contexto hablar de que Clarín, La Nación o periodistas como Joaquín Morales Sola u Horacio Verbitsky hacen “periodismo independiente”, a esta altura, lo único que puede producir es risa.

En el último conflicto de las patronales agrarias contra el gobierno nacional la mayoría de las empresas periodísticas jugaron a favor de los grandes intereses sojeros. Por caso, Continental tiene como consigna publicitaria "Somos la radio que escucha el campo argentino” y en toda la pelea alrededor de la resolución 125 su línea editorial fue fiel a los grandes productores agrarios.

Por eso llamó la atención la reacción de Víctor Hugo Morales. Cuando desde el programa 6,7,8 de Canal 7 se afirmó que dicha radio estaba “ligada al campo”, el afamado relator deportivo salió con los tapones de punta a contestar algo en lo que no había dudas.. Víctor Hugo sentenció entre otros periodistas a Orlando Barone de 6,7,8, aunque sin nombrarlo, cuando dijo que “no hay problema en trabajar en Canal 7, lo miserable es trabajar en un programa de opinión a favor del gobierno, pagado por el gobierno y que opinen contra otros que no piensan como el gobierno…”

De alguna forma le había dicho “miserable” a su ex-columnista Barone por el solo hecho de participar en un programa que presentaba un informe que señalaba la comunidad de intereses entre Continental y “el campo”.

Lo de Víctor Hugo es insólito. Cae de maduro para qué lado jugó la emisora en que trabaja, la mayoría de sus conductores y sus columnistas. Nuevamente a esta altura el mote de “independiente” suena ridículo.

Orlando Barone no quiso tirar más leña al fuego contra su ex-compañero de Continental aunque no se privó de decir que “muchos de los periodistas que trabajan para empresas se dejan adular y endulzar por los dueños de esos medios que les dan espacio y columnas. Otros prefieren mantenerse en sus principios y por eso, muchas veces, se quedan sin trabajo…”

Otro conflicto entre ex-compañeros se dio también entre María Julia Oliván, conductora de 6,7,8 y Reynaldo Sietecase y Maximiliano Montenegro de Tres Poderes. La cuestión surgió por un informe del programa de la “televisión pública” que rozaba la honestidad y dependencia profesional de los periodistas frente a uno de los dueños del canal, el triunfador de las recientes elecciones en Buenos Aires, Francisco de Narváez.

Mundo Matrix

Algunos periodistas escriben o hablan en función de los intereses de la empresa en que trabajan o de los auspiciantes que le pagan.

Una colega me decía: “determinados periodistas que trabajan en determinado diario, no son más ellos. Entraron en un mundo tipo Matrix: se han transformado, ya no son lo que eran. Por dinero, figuración, viajes, vendieron sus almas”.

Otro periodista se quejaba con una carga de frustración: “pasé de trabajar en un diario sojero a otro ultrakirchnerista, pagado por el gobierno”.

El periodista Tato Contissa en su libro Salven a Clark Kent afirma que el periodista se ha convertido en un fabriquero, en un mero diente de uno de los tantos engranajes de la fabulosa maquinaria de la construcción de la realidad mediática. Ya ni siquiera sabe lo que hace, ni el destino final de lo que hace. Igual que la campesina puesta a obrera de la canción de Serrat, suelda “el cuatro con el dos y el cinco con el tres, y sin saber por qué”.

Pablo Llonto, autor de La Noble Ernestina entre otros libros, escribía sobre su ex-compañero de Clarín Horacio Pagani: “De las últimas epidemias del periodismo deportivo es bueno recordar la de vender el alma a la TV, la fama, el rating y los billetes. Los últimos movimientos rítmicos de Pagani, en radio y televisión, respondieron a un eficiente trabajo publicista que ya asomaba en los años ochenta, cuando sus gritos y teleteatros empezaban a desplazar la pluma que aún contenía líneas de estímulo para quienes piensan que la prensa no es circo. Pagani, el que criticaba a Nimo, en verdad quería llegar al lugar de Nimo. Era envidia, y no otra cosa. Quizás no sea su culpa. Tal vez el descolorido momento que nos toca vivir a los periodistas; tal vez los reputados hombres y mujeres de la pantalla que ayunan idioma, cultura, investigación, solidaridad y preocupaciones sociales. Así, esclavos del mercado, de los eventos sociales, de los chivos y del consumismo, cada año hay quien propone a los tres mejores periodistas del año y entonces hay que llorar cuando leemos que el nombre de Pagani se encuentra entre ellos. Para el ex querido Horacio, la amargura de no poder recordar hace cuánto tiempo no se lee un buen reportaje salido de sus manos, una buena historia contada con el alma, o la emotividad de un excelente comentario de fútbol, aunque de boxeo. Su lucha contra la tentación del vedettismo o contra las paparruchadas finalizó en derrota”.

El ex periodista de Pagina 12 y de Rolling Stone, hoy dedicado a la docencia, Esteban Schmidt escribe desde el blog Los trabajos Prácticos su visión sobre El Fin del Periodismo: “En definitiva, un periodista es un forro casi siempre. En el sentido menos profiláctico del término y, sí, en el sentido más viscoso, en el sentido más use y tire. Y muy, muy pocas veces, no es un forro. Se pueden poner trajes, viajar en avión, dar charlas en Columbia pero sus vidas se resumen a ser mediadores de extorsiones...”

Periodismo impuro

Los que elegimos esta profesión teníamos un sueño de ser una especie de Robin Hood que le diera voz a los que no la tienen o un Superman que salvara a los débiles, el periodista como detective, que destapara ollas, que descubre “la verdad”, el que cuenta historias que conmueven o el que destapa lo que el poder quiere tapar.

Idealismos y romanticismos aparte, frente a lo que algunos anuncian como “la agonía de la profesión” muchos periodistas que no soportaron entrar en ese “mundo Matrix” encontraron una salida honesta armando blogs, revistas, programas de radio, libros, docencia, espacios donde la democracia de pensamiento tiene más cabida. Desde lugares más pequeños pero sin vender el alma al diablo la llama de la profesión sigue vigente. Con menos dinero, menos luces y exposición eligieron no entregarse. Eligieron no matar la repregunta, no quedar aprisionados a los dictados de los auspiciantes ni participar de cadenas privadas informativas a favor del “campo”.

Muchos periodistas no estamos dispuestos a firmar nuestra propia acta de defunción.

7 de agosto de 2009

Foro de periodistas cordobeses

Estas son algunas conclusiones del primer foro de periodistas de Córdoba, realizado hace algunos días, para sumar esfuerzos y buscar soluciones a la precariedad que día a día vivimos los trabajadores de prensa. Los oradores fueron el juez César Arese, el constitucionalista Miguel Rodríguez Villafañe y el secretario general del gremio de periodistas Guido Dreizik.

* La cobertura de las violentas manifestaciones ocurridas en la ciudad, fue uno de los disparadores temáticos donde se planteó la desprotección que sufren los trabajadores cuando a los directivos les interesa más la protección de una cámara que la vida del camarógrafo. Esta situación también derivó en la irresponsabilidad de los conductores de programa que con sus opiniones dejan expuestos a la agresiones a quienes deben salir a la calle a buscar la nota.

* También se habló sobre la necesidad de saber buscar información, no solamente depender de lo que nos dan las fuentes más próximas que, nos hace simplemente portadores o divulgadores de campaña, sino la libertad de acceder a las fuentes oficiales, muchas veces inaccesibles para los periodistas.

* La falta de apoyo legal también es donde los trabajadores quedamos a merced de las demandas judiciales sin el respaldo del editor responsable o la misma empresa que nos suelta la mano.

* Muchos de nuestros compañeros viven la inestabilidad laboral, con contratos o monotributos que ante las situaciones más críticas quedan librados a su propia suerte y literalmente pierden su empleo.

* Cada uno de los presentes, periodistas, camarógrafos, fotógrafos, tanto de Córdoba como del interior expresaron sus ideas y entre todos surgió la necesidad de continuidad del foro para empezar a buscar las soluciones que, solo a través del esfuerzo mancomunado de todos podrán encontrarse.

* Es fundamental la participación y las propuestas, el Foro es de todos, no tiene color ni bandera, si no estamos unidos somos el blanco fácil y el elemento de descarte. Necesitamos de todos para llegar a las conclusiones y comenzar a tomar medidas al respecto.

4 de agosto de 2009

Cuando los dioses dan miedo



Larry Charles, el mismo director de Borat, salió con el humorista de stand up Billy Maher, a reírse de las creencias religiosas de los demás. El resultado es el documental Religulous, un viaje a carcajada limpia por los lugares más sagrados y las doctrinas religiosas más estúpidas y peligrosas del planeta. La película es un llamado a la acción a los ateos, para que no sigan permitiendo que psicóticos y enfermos mentales que dicen hablar con Dios o que creen en milagros sigan gobernando el mundo. Acá no hay medias tintas ni se busca quedar bien con los creyentes asumiendo un discurso contemporizador: desde el inicio del film se dice que las religiones son peligrosas y que no deberían existir.

El documental, que en su afiche promocional se burla de esta noticia, tiene momentos muy logrados. Por ejemplo, la charla en un parque temático de Miami con un Jesucristo que se toma en serio el papel, y la siguiente escena de vía crucis y crucifixión, a ritmo de comedia musical, mientras un avión atraviesa el cielo. Muy expresivas también la entrevista con un cínico pastor latino, las imágenes de archivo de telepastores estadounidenses, otra entrevista con un supuesto ex gay que se casó con una ex lesbiana y ahora es obispo o algo así de su propia iglesia. En todo momento Bill Maher confronta a los creyentes y se les ríe en la cara de sus afirmaciones. Una película muy incorrecta en tiempos en que es peligroso no tomar en serio las demencias de los demás.





El siguiente es el alegato con el que termina Religulous:

El simple hecho es que las religiones deben morir para que la humanidad sobreviva. Se está haciendo tarde para darnos el lujo de permitirles tomar las decisiones clave a la gente religiosa, a los irracionales, a aquellos que dirigen el barco del Estado no con una brújula sino con el equivalente de andar interpretando las tripas de una gallina. George Bush rezó mucho por Irak pero no aprendió mucho al respecto. La fe es hacer culto de la virtud del no pensar. No es como para presumir. Y aquellos que predican la fe y la permiten y la elevan son nuestros amos intelectuales manteniendo a la humanidad esclavizada por la fantasía y la irracionalidad que han engendrado y justificado tanta locura y destrucción. La religión es peligrosa porque permite a los seres humanos que no tienen todas las respuestas creer que sí las tienen. A la mayoría les encanta cuando oyen decir: “Estoy dispuesto, Señor. Haré lo que sea que me ordenes”. Salvo que como no hay ningún dios hablándonos ese vacío es ocupado por gente con sus propias corrupciones, limitaciones y objetivos personales. Cualquiera que les diga que sabe lo que sucede cuando se mueren, les aseguro que no lo saben. ¿Cómo puedo estar tan seguro? Porque yo no lo sé y ustedes no poseen poderes mentales que a mí me falten. La única actitud apropiada para que adopte el hombre en cuanto a los grandes interrogantes no es la certeza arrogante que ha sido el sello de la religión, sino la duda. La duda es humilde, y eso es lo que necesita ser el hombre considerando que la historia humana es sólo una letanía, la misión cumplida de equivocarse por completo. Por esto mismo la gente racional, los antirreligiosos, deben dejar su timidez de lado, salir del closet y hacerse valer. Y aquellos que se consideren moderadamente religiosos realmente deben mirarse al espejo y darse cuenta de que el consuelo y el confort que les trae la religión realmente tiene un alto costo. Si ustedes pertenecieran a un partido político o a un club social que estuviera involucrado con tanta intolerancia, misoginia y la completa ignorancia, como lo está la Iglesia, renunciarían en protesta. Hacer lo contrario sería como facilitarlo, como la esposa de la mafia casada con los verdaderos demonios del extremismo que consiguen su legitimidad de los miles de millones de sus compañeros de viaje. Si el mundo llegara a acabarse aquí o en otro sitio, o si cojea hacia el futuro diezmado por los efectos del terrorismo nuclear inspirado en la religión, recordemos cuál fue el verdadero problema: que aprendimos a precipitar el asesinato en masa antes de poder superar la enfermedad neurológica de desear que suceda. Eso es todo. Crezcan o mueran.

La discusión sobre el peligro de que personas creyentes manejen áreas sensibles del Estado se reactivó estos días en Estados Unidos. El presidente Obama eligió al reconocido científico Francis Collins, del proyecto Genoma Humano, para ser director del Servicio Nacional de Salud. Pero ocurre que Collins es una persona religiosa y estará al frente de un organismo en el que podría desviar parte de su presupuesto de 30 mil millones de dólares para debilitar la investigación en áreas como la neurociencia que ponen en tela de juicio las afirmaciones religiosas sobre la esencia de la naturaleza humana. Así lo analiza Sam Harris, de la fundación Reason Proyect, en esta nota de The New York Times.

2 de agosto de 2009

La Feria más aburrida del mundo


Otra vez Córdoba comienza a prepararse para una de las ocasiones más aburridas de su calendario: la Feria del Libro. El amigo Cónsole comenzó criticando el afiche de este año y sugirió imágenes como estas, usadas en otros encuentros, y además propuso estas charlas, sin duda más divertidas que las de cada año. La feria cordobesa es un rejunte de estrechas carpas blancas de casamiento puestas en la Plaza San Martín, donde dos gordos no pueden circular simultáneamente por un mismo pasillo, donde los libros se venden ¡al mismo! precio que en las librerías ubicadas a media cuadra del carperío, donde siempre se cruzan las mismas caras, donde la sorpresa nunca está invitada, donde la figura termina siendo algún escritor porteño con el que se arregló una visita a las apuradas. Como somos bien provincianos, se la llama el mayor evento cultural de Córdoba (¡sí, estamos perdidos!), y como se conocen todos y nadie quiere andarse esquivando en las fiestas ni en los suplementos culturales, no se puede decir esta pobre verdad: la feria es un fracaso anual, una feria de la dulzura sin azúcar, una espera colectiva de algo que nunca llega. ¡Si es más divertido quemar muñecos en las fiestas de San Juan! Ese vacío se lo llena siempre de la misma manera: con un programa gordo de 500 exposiciones y charlas, al 90 por ciento de las cuales sólo van los expositores y sus acreedores y familiares más fieles.
Hace pocos años me invitaron junto a dos colegas cordobeses a dar una charla en la Feria sobre los libros que escribían los periodistas. Hacía poco que los tres habíamos publicado. Creo que era a la siesta, y el patio, bastante amplio, de la Biblioteca Córdoba, estaba semivacío, tirando a vacío. Al final de nuestras exposiciones se abrió el espacio para las preguntas del público y se produjo un silencio incómodo y absoluto. Entonces Archi Londero, uno de los que integraba el panel, se la agarró contra los asistentes y los increpó por su falta de participación y compromiso y no me acuerdo cuántas otras cosas. El público, imperturbable, se bancó el reto y ninguno respondió. Dos señoras tejían en la fila del fondo. Los tres (el tercero era Mariano Saravia) nos levantamos y a manera de desagravio nos autoinvitamos a tomar un buen vino en un bar cercano a la biblioteca. Cuando salíamos observamos intrigados que nadie del público se movía. Todos seguían clavados en sus sillas y más gente entraba al salón. La respuesta la tuvimos viendo el programa de la Feria: media hora después seguía otra charla en la que el presentador era Rony Vargas, uno de los conductores estrella de Cadena 3. Casi todos los asistentes habían ido temprano y debieron soportar, no sólo nuestra charla, sino también el reto de Londero, mientras esperaban el comienzo de la que realmente habían ido a escuchar. Un gran recuerdo.
Luego he ido a muchos salones vacíos, a varias charlas sobre temas de los que mejor es leer una nota breve en un blog, he paseado por las carpas con expresión de otra vez sopa, con cuidado de no voltear las lápidas, todo eso enmarcado en una atmósfera que me recuerda mucho al soneto que escribió Emilio Pizarro a principios del siglo pasado:

Tiene Córdoba un río que es un hilo
de aguas pestosas que se arrastra lento;
la Catedral confuso monumento
y la Universidad que es un asilo.

Ciudad de metejón y aburrimiento
ciudad de todo lo que causa estrilo
ciudad que pone en fobia al más tranquilo
tu virtud fue el incordio de Sarmiento.

Ir al cine rezar dormir la siesta
hacer de la política una apuesta
contarle el abolengo al peluquero.

Esa es tu vida cultural y artista.
¿Cuando te perderé, Docta, de vista?
¿Cuando saldré, doctor, de este agujero?