15 de septiembre de 2010

Ranking de la corrupción en Córdoba


Este es mi ranking de la corrupción en la provincia de Córdoba, elaborado en base a informaciones, publicadas o no, que uno va conociendo gracias al laburo periodístico. La nota completa que explica las posiciones, en la última revista El Sur.


1)         Poder Judicial.
2)         Evasión agrícola.
3)         Obras y contrataciones públicas.
4)         Registro de la Propiedad.
5)         Fuero Anticorrupción.
6)         Empleo público: ingreso y ascensos.
7)         Cooperativas y mutuales.
8)         Servicio de agua potable en la ciudad de Córdoba.
9)         Fiscalía de Estado
10)       Partidos políticos.

En la nota, con el ricotero título A robar, mi amor,  también escriben legisladores cordobeses de tres diferentes partidos, Liliana Olivero, Nadia Fernández y Dante Rossi, que elaboraron sus propios rankings.

Este es el principio de la nota. El resto, en la revista:

¿Para qué diablos sirve elaborar un ranking de la corrupción? ¿Tiene sentido circunscribirlo geográficamente, a la provincia de Córdoba en este caso, como si las prácticas corruptas se distinguieran o cambiaran según las tonadas o los límites políticos? ¿Acaso la corrupción es diferente en Río Cuarto que en Capital Federal o en Manila? Oscar Wilde decía que hablar de "arte inglés" era una expresión vacía de sentido, igual que si intentáramos hablar de "matemáticas bolivianas", como si los resultados de una suma fueran diferentes según la hiciéramos en un país o en otro. Con la corrupción pasa algo similar, existe en todos los países, existió en todas las épocas, ningún país la pudo eliminar jamás ni podrá conseguirlo en el futuro. Pero, lo que han hecho países más organizados, algunos con muchísimo éxito, es mantenerla bajo control.
¿Por qué Argentina sigue siendo un país corrupto? Esto es algo en lo que coincidimos los de adentro y los de afuera. La organización Transparencia Internacional nos ubicó el año pasado en el puesto 109 entre 180 países, o sea, muy lejos de los mejores alumnos de la clase. Claro que se trata de un ranking cuestionable, basado en expectativas de empresarios, que difícilmente dirían, por ejemplo, que Suiza es un país hipercorrupto por dar refugio bancario a dinero sucio llegado de todo el planeta. ¿Eso no se escucha, no? Pero bueno, acá estamos nosotros, en la cósmica cintura sureña, flagelándonos por ser tan cometeros, tan hijos de nuestras madres, tan perdidos, juntando las moneditas para pagar la coima de mañana y pensando que si dejamos de robar dos años, el país sale adelante, como nos alertó un filósofo del gremio gastronómico.
La cuestión de la corrupción se presta siempre para los discursos bobos. Es cuestión de prender la tele, abrir un diario y brota sola la fórmula ponciopilatesca: todos somos corruptos, por eso estamos como estamos. Esta manera de ver las cosas, sirve para que muchos se laven las manos. Si todos somos corruptos, significa que ninguno lo es, y el fatalismo gana la batalla: nunca vamos a cambiar, seguiremos coimeando hasta a los mozos en los casamientos para que no sirvan la pechuga más grande y nos traigan doble ración de helado. Pero, por suerte para nosotros, acá es donde tenemos que hablar de responsabilidades...

7 de septiembre de 2010

Pacatos

No hay que tener más de un siglo de vida para ser un diario conservador y pacato: esta es la prueba.

Nuevo semanario cordobés: ADN Papel


Hoy apareció en los kioscos de Córdoba el primer número de ADN Papel, la versión gráfica del programa televisivo ADN, que conduce el periodista Tomás Méndez y el penalista Carlos Hairabedian por Canal 10 los domingos a la noche. Es un tabloide de 24 páginas (20 de contenidos periodísticos, 4 de publicidad, ningún aviso del gobierno), casi todas en blanco y negro, dirigido por Méndez y el publicista Orestes Lucero. De entrada es un semanario que marcha a contramano: mientras la prensa escrita pugna por subirse al barco electrónico y tratar de convencer a los anunciantes de que pagar un banner es cool, este es un programa de la tele que quiere ser de papel. ¿Por qué van en esa dirección? La respuesta está en una declaración de principios que acompaña el lanzamiento y que en un párrafo dice:


Creemos que los medios que hablan todo el día de pluralismo, libertad de prensa, independencia y competencia, nos van a ignorar o van a intentar descalificarnos como medio. Creemos que van a seguir haciendo lo mismo que hacen desde hace muchos años.

O sea, ADN Papel está en la calle para servir de caja de resonancia de las notas, generalmente denuncias realizadas con un uso extenuante de la cámara oculta, que pone al aire ADN TV.¿Tienen razón en la queja Méndez y Lucero? Yo creo que sí. Creo que el programa más de una vez emite notas de gran impacto, que serían tapa o titular en otros medios gráficos y electrónicos, y que son ninguneados por los colegas de Comechingonia (@gron dixit).

¿Está bueno ADN Papel? Humm. No trae nada nuevo ni impactante. Su nota principal es la misma que fue promocionada como la gran investigación del programa emitido el domingo anterior, y que terminó siendo una denuncia que ya investiga Asuntos Internos de la Policía de la Provincia, sobre un hombre al que le robaron el auto en una comisaría de la ciudad de Córdoba. Demasiado poco. Luego tiene seis páginas (demasiadas) de humor político y periodístico, una de ellas con la ayuda de Dr. Lecter, el gran caricaturista del Photoshop que publica un muy buen blog en Perfil. El semanario casi no tiene firmas (y este sí, es un gran defecto) y tampoco da muchas ganas de firmar ahí, ya que ADN Papel no se responsabiliza por las opiniones expresadas por sus colaboradores, argumento que difícilmente atienda un juez en caso de querellas. Esto último no es algo para ignorar, si se ve el detalle fino de algunas afirmaciones incluidas en las notas, que parecen dictar sentencia sobre los temas tratados y no plantear la duda, que sería más apropiado.

Luego, la revista no trae mucho más. Una entrevista, algunos otros -pocos y conocidos- temas, cuya escasez refleja el corto staff: un redactor, una fotógrafa, y tres colaboradores: Federico Grob, Paula Venturi y el amigo Camilo Ratti. No es fácil saltar de formato. A uno se le ocurre que los textos para la gráfica necesitan diferentes trabajos y chequeos, que los que requiere el guión de una denuncia televisiva.

Prefiero quedarme en el elogio a la aventura que emprendieron Méndez y Lucero al sacar un semanario en una provincia donde pasa muy poco periodísticamente hablando. Los canales de expresión son escasos,  están adocenados, en general tienen redacciones perezosas y desilusionadas del periodismo, o conductores bizarros más preocupados por la figuración social que por transmitir una noticia. Y hasta los medios que surgen como respuesta y contrapunto a los medios tradicionales, acaban siendo más aburridos que sus adversarios. La pauta oficial, aquí como en Buenos Aires, termina pesando de manera decisiva a la hora de prolongar o acabar la vida de cualquier emprendimiento periodístico. Por eso voy a esperar el próximo número de ADN Papel, confiado en que mejorará. Además, y acá entro en lo personal, me caen bien Méndez y Lucero. Son emprendedores, no son hijos de nadie, no tienen una gran banca política ni económica detrás, y cuando los escucho -con virtudes y errores- hablan ellos, no son chirolitas de sus sponsors. Por eso, les deseo mucha suerte con la revista. Que apenas sale 4 pesos. Casi que la tenés que comprar.

6 de septiembre de 2010

¿Qué diablos es ser un comunicador social?

Esa es la pregunta que se hacen estudiantes de la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional de Córdoba. Simpáticos y frescos los estudiantes, aunque la pregunta sigue abierta después de ver el video.