23 de abril de 2011
Martín Caparrós contra el ecologismo bobo
Comencé a leer Contra el cambio sólo porque lo escribía Martín Caparrós, sin interés especial por el tema del libro, la imposición de la teoría del calentamiento global como una verdad indiscutible por la cual todos deberíamos flagelarnos cada día que -humanos destructivos- seguimos con vida. Es una crónica periodística, es un ensayo, es una crítica directa hacia un ecologismo bobo tan en boga en la actualidad. Ese ecologismo milenarista que pareciera disfrutar de la probabilidad del apocalipsis cercano y que en los últimos años se ha convertido en el colmo del pensamiento políticamente correcto: está bien asustarlo desde los jardines de infantes, está bien propagarlo desde las bancas del Congreso, está bien salir a gritarlo en marchas callejeras y queda bien recitado por actores que saltan del guión de la comedia televisiva a la condena contra la lixiviación con cianuro. Caparrós, mientras da media vuelta al mundo por lugares presuntamente amenazados por lo que hoy se llama el calentamiento global, va lanzando golpes contra los lugares comunes de esa teoría. Identifica los aspectos conservadores y reaccionarios que esconde una ideología ecologista que intenta venderse como progresista, y dice que, en definitiva, no debiéramos ser tan vanidosos, ni creernos los únicos que vivimos tiempos importantes. Que la humanidad siempre ha demostrado tener cartas bajo la manga y que el hambre y la desigualdad planetaria son temas mucho más reales e importantes que la desaparición de una oruga en Camboya. Aunque no se coincida con lo que Caparrós dice, no deja de ser un placer leer a alguien cuyo pensamiento es atractivo hasta cuando es arbitrario y caprichoso. Caparrós piensa contra la corriente, cada vez parece más cómodo en su papel de iconoclasta o, para decirlo por la positiva, podríamos decir que hace el apreciable esfuerzo de ser honesto con sus propias ideas y miradas. El libro está salpicado de sentencias brillantes que critican el ecologismo presente, y de reflexiones que ridiculizan modas como la de los alimentos orgánicos o el nuevo rousseaunismo y su idea bucólica y desfasada de la naturaleza. Una muy buena lectura.
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3 comentarios:
Genial la crítica. Me da ganas de ir corriendo a comprar el libro. Gracias por comentarlo. Marina.
soy trabajadora de un call center de la ciudad de Córdoba, específicamente de ACS-Multivoice, quería suplicarles que hagan algo por nosotros, no veo porqué esa falta de interés sobre las personas que trabajamos ahí. Todos saben del trato que recibimos a diario, de que es un trabajo mal pago (ya que nuestro básico es de $862 cuando la ley dice otra cosa, $1700, y ningun call lo cumple porque nadie se lo hace cumplir), que no tenemos un lugar acorde, ni nuestros elementos de trabajos son los que deberían, trabajamos 6 hs en sillas que estan rotas, torcidas, auriculares que andan mal o microfonos q funcionan mal y tenemos q exijir nuestra voz, todos saben que en los call no se respetan los dias dados por reposo medico, entre otras coas...Exijo como ciudadana, trabajadora y estudiante, que se haga algo por mis derechos.
Ojala a Sergio La Voz del Interior le deje ocuparse de la explotación laboral en los "calls". Se ve que por ahora no puede (porque no se me pasa por la cabeza que no conozca el tema ni le importe).
Pablo
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