9 de mayo de 2011

La corrupción judicial


La tapa de la última El Sur, en la que contribuyo con un texto escrito tiempo atrás, sobre la corrupción y los acomodos de las familias tradicionales de Córdoba en el Poder Judicial.

Porqué el periodista no puede ser gatoperro

Entrevista que me hizo Fernando Agüero para su portal de noticias de Carlos Paz:


¿Cómo ves la pelea entre los medios, la disputa entre el periodismo militante y el otro, el de las grandes corporaciones?
Generalmente la sigo sentado, frente a la computadora (risas). No, ahora en serio: al principio me parecía una pelea en algún punto necesaria. Sentía que hacía falta lavarle la cara a varias supuestas verdades de la prensa, que era bueno que el periodismo recibiera un golpe cuestionador y también ocupara por un rato el banquillo del culpable, que quizá le serviría para corregir algunos desbordes y atenuar el festival de vanidades del que suele rodearse. Pero ahora ya no pienso más así. Me parece una pelea histérica que no lleva a ninguna parte. Ni el Gobienro ni sus lamebotas periodísticas están dispuestos a dejar de lastimar la libertad de prensa en nombre de la libertad de prensa, ni los grandes grupos periodísticos están dispuestos a dejar de usar de rehén la libertad de prensa cuando en realidad hablan de su libertad de empresa. Creo que no existe periodismo de grandes corporaciones, eso me suena a gacetillas de difusión, a oficinas de ganasueldos que escriben a favor o en contra de Dios según lo que le pidan sus patrones. Menos existe el periodismo militante, a pesar de toda esta onda Revolución y Sahumerio de montones de pibes que creen que porque descubrieron que existía algo llamado política ahora son dueños de verdades absolutas, y escriben o hablan convencidos de que fueron poseídos por el espíritu ambulante de Rodolfo Walsh. Rodolfo Walsh nunca dejó de hacer un periodismo de calidad profesional, no cerraba un ojo para ver la mitad de la realidad que le convenía. El periodismo militante es una mentira, es un oxímoron, es una expresión compuesta por dos términos antitéticos: o sos periodista o sos militante, no podés ser gatoperro,es una criatura antinatural digna de la Isla del Doctor Moreau, un bicho que sólo cree que tiene cabeza, es apenas un buen negocio para muchos de esos militantes, es una ciencia ficción. Un escritor francés, Michel Houllebecq dice que el compromiso político llevó a la literatura al embrutecimiento. En el caso del periodismo, la militancia política nos conduce al ridículo.

¿En qué lugar crees que queda el periodista común y corriente, el que tiene que salir a laburar para comer?

No me gusta plantearlo en esos términos. Porque si todo se reduce a que tenés que hacer el trabajo para salir a comer, entonces hagamos algo más digno: renunciemos. Vayamos después a robar desde un despacho de gobierno, a coimear desde una empresa contratista, seamos cajeros de alguien o hagamos algo peor todavía: seamos abogados. No creo que se pueda ser periodista sólo pensando en que hago lo que hago para poder bancar la cuenta del supermercado. Entiendo que para muchos este trabajo se haya convertido en solamente esto, entiendo que la mayoría de las empresas periodísticas están hace mucho tiempo sólo interesadas en contar cuántos centímetros cuadrados o segundos de publicidad vendieron y se pasan por la rabadilla no sólo la calidad periodística sino también su misión social y política como sostenes de una sociedad democrática. Ok, todo eso es una mierda. Pero yo no quiero ser parte de eso, yo quiero trabajar poniendo mi cara y mi firma en cosas que no me produzcan vergüenza, no opinando a sueldo, no viviendo con el teclado esponsorizado. Repito, entiendo que al final cuando llegás a tu casa el asunto exige que puedas pagar la cuenta de Epec y los gastos de la escuela de tus chicos, pero no podría ver al periodismo sólo como una fuente de seguridad económica; que cada vez lo es menos, dicho sea de paso. ¿Cuántos periodistas en Córdoba se hicieron ricos con el periodismo? Creo que ninguno. ¿Cuántos viven muy bien gracias al periodismo? ¿Una docena, dos docenas de personas, tres docenas? Es nada. Hay 200 abogados en Córdoba que viven mejor que ellos, hay 200 médicos que viven mejor, hay 200 futbolistas que viven mejor, hay mil, dos mil fiscales y jueces que viven mejor, hay 500 políticos ladrones que se aseguraron una vida mejor. Desde este punto de vista, al menos, no habría que cargar las armas contra el periodismo y los periodistas. En su mayoría son tipos honestos, que hacen este trabajo porque les gusta, sabiendo que nunca van a ser ricos haciéndolo, y que todavía no creen que todos los días se visten de movileros, de productores o cronistas sólo porque quieren tener cubierto el bolsillo. Además, los que cobran mejor no son los mejores periodistas, la meritocracia en este oficio, al menos en Argentina, no existe. El productor televisivo Jorge Zapata me dijo hace algunas semanas que en Córdoba, para destacarse, un periodista no tiene que mostrar valor, sino complicidad. Creo que en más de un sentido eso es cierto.

¿Qué pensás de lo que está sucediendo con los medios digitales, con los blogs y con la participación de los lectores a través de las redes?

En general me gusta y disfruto mucho del cambio que están produciendo las nuevas tecnologías en el periodismo, en los medios, en los periodistas y también en lo que antes llamábamos el público, o la teleaudiencia y cosas por el estilo. Tengo un blog hace años, tuiteo todos los días, experimento con la última cosa nueva cada vez que puedo, cada vez me gusta más escribir para la edición digital de La Voz porque te da otra adrenalina, respuestas inmediatas, puteadas y caricias y eso está bueno. Pero también más de una vez, al final del día, pensé: ¿qué mierda hice gastando todo ese tiempo en escribir pavadas para que las lean 50 personas o para que desaparezcan en pocas horas cuando sean tapadas en la web por la noticia del mono que baila cumbia o el gusano que se comió una lapicera? Y no tengo respuestas. Sé que me gusta hacerlo y sé que también es un poco frívolo hacerlo y de golpe alguno te pregunta "Che, Carreras, por qué no investigás el choreo tal, o el crimen tal en vez de perder tiempo escribiendo boludeces?" Y tiene razón. Pero también sé que hay una razón en desarrollar estas formas nuevas de comunicarse, sé que lo que hoy seguimos llamando periodismo va a seguir vivo en medios como estos que hoy están empezando a nacer.

¿Como periodista de investigación, crees que en algun modo se está perdiendo la esencia a partir de la proliferación de otros modos de hacer periodismo?

No. Soy muy optimista con respecto al periodismo de investigación. Quizá va a desaparecer medio diario, con sus grillas y sus horóscopos y agendas a cuesta, pero el periodismo de investigación va a seguir ahí. Y creo que, al ser más necesario, se va a fortalecer. Lo que no necesariamente significa que las próximas grandes investigaciones periodísticas aparezcan publicadas en medios periodísticos, están surgiendo formas nuevas muy interesantes.

¿La literatura periodística sigue dando novedades o pensas que se quedó en la disputa entre bandos?

No, siempre ofrece novedades, por eso son periodísticas. Quizá esté faltando un poco de atención, un poco menos de ruido, un poco menos de culos y un poco más de sensatez. Todo llega, supongo. Son épocas.

Con las nuevas tecnologías ¿Pensás que está bueno o no que cualquiera persona pueda hacer periodismo?

Creo que es un error creer que cualquier persona puede hacer periodismo o se convierte en periodista por sacar una foto de un accidente y enviarla por mail a un medio o colgarla en Twitter. De la misma manera que yo no me creo cirujano cada vez que me automedico ni arquitecto cada vez que le arreglo la casa al perro. Cualquier papagayo puede decir Carpe Diem, pero no deja de ser un papagayo. Yo llevo 20 años automedicándome y todavía no tengo ni voy a tener nunca el título de médico colgado en la biblioteca. El periodismo implica ciertas técnicas, cierto respeto a una forma de trabajar, de pensar, a ciertos estándares, a cierta formación, al desarrollo de una cierta mirada. Por supuesto que igual puede haber periodistas ignorantes o amateurs eternos, pero es más improbable. Prefiero pensarlo por la positiva: que mucha gente quiera participar en el armado y la emisión de las noticias es un regalo enorme para nosotros, los periodistas, y tenemos que devolver esa generosidad y ese interés participativo siendo más responsables, más empáticos y más dignos en nuestro trabajo de todos los días.